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derivatives in financ
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Derivados financieros

Si estás invirtiendo hace tiempo en los mercados financieros o tienes capacitación, seguramente has escuchado hablar de los derivados financieros. Si no es este el caso, entonces este artículo es para ti, ya que explicaremos de cero que son este tipo de activos y por qué son tan complejos. 

¿Qué son los derivados financieros?

Cuando hablamos de derivados financieros, hacemos referencia a un acuerdo financiero que establece un precio a través del valor de un activo subyacente. Esto quiere decir que los derivados no tienen un valor propio, sino que dependen del activo al que estén atados. 

En ellos, el vendedor del contrato no tiene la obligación de poseer el activo, sino que puede darle el dinero necesario al comprador para que éste lo adquiera o bien, darle al comprador otro contrato derivado. 

Estos derivados financieros se usan para cubrir posiciones de otras inversiones y para especular. De esta forma, si un operador desea especular sobre un derivado, puede obtener ganancias si el precio de su compra es menor que el precio del activo subyacente.

Sin embargo, no existe un único tipo de derivado financiero, aunque los tres más utilizados son las opciones, futuros y permutas. 

Historia 

Los derivados no son algo nuevo para los mercados financieros. Según algunos rumores, aparecieron en los siglos 25-21 a. C. Los comerciantes de la antigua Babilonia necesitaban equipar sus caravanas, por lo que comenzaron a hacer acuerdos con los acreedores. 

Estos acuerdos les permitieron obtener préstamos. Aún así, el reembolso estuvo condicionado por el éxito de la entrega. Como resultado, los riesgos se distribuyeron entre las partes. Al mismo tiempo, el interés era mucho más alto que el préstamo ordinario para cubrir pérdidas en caso de que se perdiera la carga. 

Otro ejemplo de derivados modernos se da en la Europa del siglo XII. El repunte económico trajo el desarrollo del comercio y llevó a la ley comercial. El documento sirvió como contrato a plazo para la entrega de mercancías, que se realizó en un momento determinado.

A principios del siglo XVII, las opciones para los bulbos de tulipán se comercializaban en Ámsterdam, Países Bajos, En la década de 1630, aparecieron los primeros contratos a plazo en el Royal Exchange de Inglaterra.

Más tarde, en 1650, se utilizaron contratos de derivados en Japón, cuando los terratenientes japoneses recibían una renta en forma de cosecha de arroz. Sin embargo, su alquiler dependía de las condiciones del clima. Los propietarios empezaron a utilizar los almacenes para guardar arroz y usar cupones de arroz. 

Los dueños de cupones adquirieron cantidades específicas de arroz en una fecha determinada a un costo predeterminado en el futuro, como ser el pago por el alquiler, de esta manera, obtuvieron ingresos estables. 

En la década de 1930, las opciones modernas de put y call (compra y venta) se convirtieron en algo tradicional en la Bolsa de Valores de Londres.

En la década de 1960, el trading de opciones de commodities (materias primas) y acciones se convirtió en una práctica estándar en las bolsas de valores de Estados Unidos. El primer contrato a plazo se celebró en la Chicago Board of Trade en marzo de 1851. En 1865, el trading de cereales se formalizó mediante la introducción de contratos de futuros. Estos contratos se estandarizaron determinando la calidad y cantidad específicas de bienes y el tiempo y lugar de entrega.

En 1972, se creó el departamento de Mercado Monetario Internacional en la Bolsa Mercantil de Chicago. De esta forma se convirtió en la primera plataforma de exchange especializada para operar con contratos de futuros de divisas. Anteriormente, solo se utilizaban commodities para el trading de futuros.

Más adelante, en 1973, se estableció el Chicago Board Options Exchange. Para finales de la década de 1970, el trading de derivados ya se había convertido en una práctica común en las bolsas de valores del mundo.

Los contratos derivados existen desde tiempos muy antiguos, donde eran utilizados para mantener el equilibrio en el intercambio de bienes o servicios a escala global. Sin embargo, hoy en día se encuentran más presentes que nunca dada la globalización y la llegada de los sistemas computarizados e internet. 

Dos mujeres cierran un acuerdo con un apretón de manos

Tipos de derivados financieros

Entre los derivados financieros más populares se encuentran: 

CDOs

Los CDOs (Collateralized Debt Obligation) son herramientas financieras que son considerados la causa principal de la crisis económica que se produjo en 2008 (principalmente en Estados Unidos) y que basaban su valor en el reembolso de los préstamos ofrecidos. Al tener tasas de interés altas, las hipotecas de las casas se encuentran también en valores altos, lo que atraía a inversores e instituciones financieras. 

De esta forma, los bancos hipotecarios se veían influenciados a vender más inmuebles, generando una burbuja. 

Swaps y CDS

Los swaps ofrecen a los inversionistas la posibilidad de intercambiar activos o deudas por otra de valor similar, logrando reducir los riesgos para las partes involucradas. Los swaps dieron lugar a los CDS (Credit Default Swap), que fueron vendidos como un seguro contra el incumplimiento de los bonos municipales y que colaboraron con la crisis financiera del 2008.

Forwards

Los forwards por su parte son otro tipo de derivado financiero OTC y se utilizan para comprar o vender un activo a un valor previamente acordado en una fecha específica en un futuro.

Además, existen los derivados financieros que se utilizan para comerciar en la red de manera descentralizada, es decir sin un intermediario. 

Derivados más operados en los mercados

Los CFD (Contratos por diferencia o Contract For Difference, en inglés) permiten comprar o vender cierta cantidad de unidades de un activo en particular, dependiendo del movimiento de su valor y gracias al apalancamiento. Las ganancias o pérdidas dependerán de la fluctuación del precio del activo. Con los CFDs se pueden abrir posiciones largas, si piensas que el precio va a aumentar o posiciones cortas, si piensas que va a bajar. 

Contratos de futuros

Este tipo de activos financieros se utilizan para intercambiar un activo subyacente en una fecha futura y a un precio previamente determinado, lo que protege a los compradores de los cambios drásticos en los precios. Se usan mayormente para comerciar productos básicos como materias primas (trigo, oro, petróleo, soja, etc). 

Opciones 

Las opciones son contratos que se hacen entre dos partes (inversores) y le permite al propietario comprar (call) o vender (put) activos a un precio específico y a una fecha determinada. Se utilizan mayormente en las negociaciones de acciones. 

En las opciones, el comprador tiene el derecho de comprar o vender el activo subyacente, mientras que el vendedor está obligado a comprarlo o venderlo al precio anunciado, siempre y cuando el comprador haya ejercido su derecho.

Riesgos y beneficios de operar derivados 

Operar con derivativos puede suponer grandes beneficios como también grandes riesgos. Es por eso que para hacerlo responsablemente, primero debemos tener los conocimientos necesarios e invertir un dinero que estamos dispuestos a perder. 

Entre los principales beneficios de los derivados financieros podemos encontrar que protegen a los inversores frente a las pérdidas mientras que, al mismo tiempo, los beneficia a través de las ganancias del activo.

A diferencia de las inversiones directas en acciones, los derivados permiten obtener ganancias rápidamente. Además, se pueden crear estrategias propias para que sean usadas en tu beneficio. 

Sin embargo, al tratarse de un mercado abierto, los valores se están moviendo constantemente, lo que conlleva numerosos riesgos. Uno de ellos, es que se puede perder todo el valor de la inversión en cuestión de minutos. Esto sin contar que además uno se puede apalancar para multiplicar la inversión. Esto, sin embargo, requiere de un margen positivo de saldo en nuestra cuenta. 

Por otra parte, la mayoría de los contratos tienen una duración predeterminada, así que, si la inversión no sale como uno espera dentro del tiempo acordado, las pérdidas podrían ser por el total del capital. 

Para finalizar, el poco conocimiento que se tiene sobre los derivados supone un gran riesgo. Como su valor depende del valor de una acción, asignar un precio exacto es complicado, lo que llama la atención de estafadores que se aprovechan de la situación y operan en contra de inversores principiantes. 

También hay que tener en cuenta que a la hora de operar no hay que dejarse llevar por las emociones y tener un control del riesgo para minimizar pérdidas o, en el mejor de los casos, maximizar ganancias. 

Una mayor ganancia implica un mayor riesgo

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