¿Cuánto durará el efecto arrastre de la crisis turca?

Ago 13, 2018

Después de un viernes negro para las bolsas mundiales, este lunes los mercados vuelven a acusar la crisis turca, con la mayoría de los índices europeos abriendo en negativo. Los inversores continúan asimilando las palabras de los principales líderes turcos (el ministro de Finanzas turco, Berat Albayrak, y el propio presidente del país, Tayyiap Erdogan), que han intentado, cada uno a su manera, reconducir la difícil situación por la que atraviesa la economía del país, situación que se vio agravada a finales de la semana pasada por los comentarios del BCE sobre la elevada exposición al país de algunos bancos de la Eurozona.

“Erdogan ha mostrado su cara más combativa, atacando a EE.UU. y amenazando con buscarse nuevos aliados y mercados. Además, y es por lo menos curioso, que un presidente anuncie este tipo de cosas y niegue la posibilidad de que el banco central de Turquía suba sus tipos de interés para evitar que la lira turca siga desplomándose”, comentan en Link Securities.

Precisamente esta mañana el banco central del país ha anunciado una batería de medidas de estabilidad financiera. “Destacan las medidas dirigidas a paliar los problemas de liquidez, como la revisión de los tipos de descuento aplicados a las transacciones en liras, que favorecerá una relajación en los colaterales exigidos a los bancos en su operativa, y el aumento de los límites de los depósitos en liras”, comentan los analistas de Bankinter (MC:BKT).

Los analistas alertan sobre la banca

El desplome de la lira turca continúa (en la semana la lira perdió un 22% 'vs' dólar y un 41% en el acumulado anual), llevándose consigo las cotizaciones de los principales bancos europeos, sobre todo tras el aviso del BCE de sobre exposición de las entidades financieras europeas. “Está por ver hasta qué punto la crisis turca se vuelve ‘contagiosa’ y se extiende a otras economías en vías de desarrollo”, advierten los expertos de Link Securities.

El viernes BBVA (MC:BBVA) encabezó las caídas (-5,1%), seguido de UniCredit (MI:CRDI) (-4,7%) ING (AS:INGA) (-4,3%), Deutsche Bank (DE:DBKGn) (-4,0%), Sabadell (MC:SABE) (-3,8%), Intesa Sanpaolo (MI:ISP) (-3,5%), CaixaBank (MC:CABK) (-3,08%), BNP Paribas (PA:BNPP) (-2,9%), Bankia (MC:BKIA) /(-2,8%), Santander (MC:SAN) (-2,7%). JP Morgan (NYSE:JPM) ha bajado previsiones de beneficios de todos los bancos europeos expuestos a Turquía.

Y es que, según señalan en Banca March, “el BCE ha transmitido su preocupación por los créditos en divisa extranjera, aproximadamente el 40% del volumen total de préstamos del sistema turco y cuya depreciación de la lira podría traer dificultades a estos préstamos”. La tasa de créditos impagados en Turquía se mantiene baja y del orden del 3%, aunque Moody´s anticipa que podría repuntar si la situación económica del país se sigue deteriorando.

Por tanto, según apunta Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 (MC:RTA4), “además del impacto económico está el posible contagio financiero, que se produce por dos vías. La primera vía es el sistema bancario. Las caídas en los principales bancos no es sino una pequeña muestra de los destrozos que una crisis de deuda y de divisas más generalizada de los emergentes podrán producir en los balances de la gran banca global. La segunda vía de contagio son los mercados financieros, tanto de crédito como de bonos y acciones. En unos mercados financieros llenos de complacencia y que llevan varios años acostumbrados a que siempre que las Bolsas caen al final rebotan ("buy on dips") la sensibilidad es muy alta y una caída brusca puede ser realmente impactante, como se vio el pasado febrero. En este sentido, economistas tan respetables como Robert Shiller están alertando de una posible corrección sobre todo porque los inversores están minusvalorando la volatilidad que pueden introducir las decisiones del presidente Trump”.

Ojo también a los emergentes

Según los analistas de Bankinter, “el verano no está siendo, tal y como nos temíamos, fácil para los emergentes. Si el proteccionismo está pesando sobre China, la complicada situación de Turquía se convierte ahora en el principal temor en mercado. Fueron precisamente estos asuntos los que nos llevaron a bajar nuestra exposición recomendada a renta variable el pasado 26 de marzo y a eliminar de nuestras carteras modelo de fondos la exposición a países emergentes el pasado 3 de julio. Decisiones que pudieron parecer cuestionables en su momento pero que ahora ganan sentido a la luz de los últimos acontecimientos. Y es que esta semana la macro y demás eventos importarán poco”.

En las próximas semanas, por tanto, los expertos sitúan a Turquía en el centro de la diana, en el alcance y consecuencias de su delicada situación. “No pensamos que Turquía tenga por sí misma la capacidad de parar el ciclo, pero sí bloqueará a las bolsas en el inmediato corto plazo y dará soporte a los activos refugio”, explican desde Bankinter.

Además, hay que recordar que, según añaden desde Banca March, “las economías emergentes se han beneficiado estos últimos años de la expansión del comercio internacional, de un entorno monetario muy laxo que ha favorecido la subida de las materias primas y de un dólar débil a raíz de las sucesivas inyecciones de liquidez (QE) de la Fed. Pero ese entorno parece estar cambiando. La Fed ha endurecido sus mensajes y parece decidida a subir tipos en septiembre y en diciembre, lo cual impulsa al dólar hacia arriba”.

En general, los expertos recomiendan estar atento a la evolución de los mercados emergentes, aunque se muestran tranquilos. “No anticipamos un contagio al resto de países emergentes. Turquía presenta una situación singular, distinta a la de otros países emergentes que han atravesado en el pasado momentos también difíciles (por ejemplo, Argentina). Primero, por sus propias circunstancias geopolíticas. Segundo, por la reducida dimensión de su economía. Su PIB apenas representa un 1,05% del PIB mundial, su peso en los índices globales es muy bajo (menos del 1% del MSCI Emerging Markets), y su proceso degenerativo viene produciéndose desde hace ya tiempo, lo que ha permitido a los inversores institucionales reducir/eliminar su exposición al país en carteras”, explican.

¿Qué nos espera en la evolución de los mercados?

“Sin duda, la sombra de un agosto como el de 1998 con la crisis rusa, o como el de 2015 con la crisis china, ambas acompañadas de fuertes devaluaciones del rublo y del yuan, respectivamente, ha flotado el pasado viernes sobre los mercados financieros y, aunque el saldo final de la semana no es exageradamente negativo la pregunta que inquieta a los inversores es si estamos a las puertas de una corrección más grande, del estilo de la de febrero (10%) o incluso mayor”, se pregunta Juan Carlos Ureta, de Renta 4.

Pero la respuesta a esta pregunta es, aún a riesgo de equivocarse, “que por sí sola, no. Son el dólar y la guerra comercial los que realmente pueden provocar problemas serios. El dólar, si continúa su escalada, y la guerra comercial, si muta hacia una guerra abierta y total entre China y EE.UU.”, añade el experto.

“Lo más deseable es un proceso corto, lo más rápido posible. De este modo, el mercado sufriría un golpe puntual. Las bolsas se pararían, pero tan sólo momentáneamente. El cuarto trimestre del año sería alcista para renta variable, lo que permitiría a los parqués europeos cerrar el año con revalorizaciones ligeras pero positivas”, concluyen desde Bankinter.